La apuesta de Nokia para el próximo año pasa por el software libre. La multinacional finlandesa, la principal vendedora de móviles del mundo, estrena su versión de Linux, Maemo , en un nuevo teléfono, N900, que hereda las características del Tablet pero le añade la posibilidad de hacer y recibir llamadas. Y abre su sistema operativo, Symbian, a otros desarrolladores gracias a la compra de la empresa y posterior conversión en fundación, tal como recordó ayer en Stuttgart (Alemania), en una nueva edición del Nokia World, retransmitida por videoconferencia.
La compañía, sin embargo, no abandona el software propietario. Un acuerdo con Microsoft ya anunciado le permitirá incluir una versión completa de Office en sus móviles así como lanzar este otoño un miniordenador, Nokia Booklet 3G, con Windows 7 y conectividad telefónica. El dispositivo es muy sutil y estará en la gama superior a los netbooks, con un precio recomendado de 575 euros.
Nokia ha entrado también en la tendencia de fabricar versiones más asequibles de sus teléfonos más sofisticados. En este sentido, la firma ha anunciado un modelo más ligero del N97, que pasará a llamarse N97 Mini y que incluye lo mismo que la versión anterior pero en menos espacio, y que mejora el navegador de internet. Con este terminal, que costará 450 euros pero que tendrá importantes subvenciones de las operadoras, según la compañía, presenta nuevas funciones de localización, que le han de permitir opciones de realidad aumentada, como ya anunció en Barcelona el pasado mes diciembre.
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