Hoy sale a la venta la nueva versión del sistema operativo que utilizan 1.000 millones de personas. Microsoft quiere reencontrarse con un público que rechazó su lanzamiento anterior.
Tres años ha tardado Microsoft en desarrollar Windows 7, el nuevo sistema operativo que sale hoy a la venta y en el que la compañía ha depositado todas sus esperanzas de futuro. Se calcula que más de 1.000 millones de personas utilizan Windows en todo el mundo, pero la herencia que recibe Windows 7 de su predecesor, Vista, menos de tres años después, no es todo lo buena que Microsoft hubiera deseado.
Tras una inversión de 4.000 millones de euros en el desarrollo de Vista, la consultora Net Applications le atribuye un 18,6% de cuota de mercado, una cifra pobre que se amplía a un tampoco boyante 35% en los cálculos más optimistas. Windows 7 es la oportunidad de reencontrarse con ese mercado que ha decidido seguir utilizando el mismo sistema operativo, XP, desde hace ocho años.
Pero la inversión realizada con Vista no se ha perdido del todo. Windows 7 está construido sobre la base de este programa, puliendo los problemas tanto de compatibilidad con los periféricos como de rendimiento.
Aunque es pronto para saber si Windows 7 supondrá la reconciliación con usuarios y empresas, las buenas críticas que han recibido las versiones en pruebas del sistema han sembrado el optimismo en Microsoft. "Con Windows 7 hemos multiplicado el esfuerzo hecho con Vista", matiza el director del área de Windows para empresas, Luis Martín, en referencia al trabajo realizado en esta ocasión con más de 10.000 socios. Sus argumentos encuentran apoyo en las entusiastas declaraciones del consejero delegado de Microsoft, Steve Ballmer: "Windows 7 será el mejor de todos los Windows".
En el camino, tendrá que enfrentarse, entre otros, a Chrome, el sistema operativo on-line y gratuito de Google que verá la luz a final de año; una batalla definida como un duelo entre potencia y comodidad que otros prefieren retratar como dos posibilidades destinadas a coexistir.
Tras una inversión de 4.000 millones de euros en el desarrollo de Vista, la consultora Net Applications le atribuye un 18,6% de cuota de mercado, una cifra pobre que se amplía a un tampoco boyante 35% en los cálculos más optimistas. Windows 7 es la oportunidad de reencontrarse con ese mercado que ha decidido seguir utilizando el mismo sistema operativo, XP, desde hace ocho años.
Pero la inversión realizada con Vista no se ha perdido del todo. Windows 7 está construido sobre la base de este programa, puliendo los problemas tanto de compatibilidad con los periféricos como de rendimiento.
Aunque es pronto para saber si Windows 7 supondrá la reconciliación con usuarios y empresas, las buenas críticas que han recibido las versiones en pruebas del sistema han sembrado el optimismo en Microsoft. "Con Windows 7 hemos multiplicado el esfuerzo hecho con Vista", matiza el director del área de Windows para empresas, Luis Martín, en referencia al trabajo realizado en esta ocasión con más de 10.000 socios. Sus argumentos encuentran apoyo en las entusiastas declaraciones del consejero delegado de Microsoft, Steve Ballmer: "Windows 7 será el mejor de todos los Windows".
En el camino, tendrá que enfrentarse, entre otros, a Chrome, el sistema operativo on-line y gratuito de Google que verá la luz a final de año; una batalla definida como un duelo entre potencia y comodidad que otros prefieren retratar como dos posibilidades destinadas a coexistir.
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